| Show Date | 2007-12-05 |
| Location | Santiago |
| Venue | Estadio Nacional |
| Tour | The Police Reunion Tour 2007/08 |
2007-12-05 SANTIAGO: Estadio Nacional / The Police se presentó con sus virtudes intactas en el Nacional...
Setlist
| 01 | Message In A Bottle |
| 01 | Walking On The Moon |
| 02 | Demolition Man |
| 03 | Voices Inside My Head |
| 04 | When The World Is Running Down |
| 05 | Don't Stand So Close To Me |
| 06 | Driven To Tears |
| 07 | Hole In My Life |
| 08 | Every Little Thing She Does Is Magic |
| 09 | Wrapped Around Your Finger |
| 10 | De Do Do Do, De Da Da Da |
| 11 | Invisible Sun |
| 12 | Can't Stand Losing You |
| 13 | Roxanne |
| 14 | King Of Pain |
| 15 | So Lonely |
| 16 | Every Breath You Take |
| 17 | Next To You |

The Police are a reunion worth waiting for...
The Police se presentó con sus virtudes intactas en el Nacional...
Los músicos se movían como hace 20 años: Sting con su registro intacto, Summers saltando sobre la batería y Copeland que sorprendió con su virtuosismo.
Sólo después de que terminara 'Get up stand up' de Bob Marley, las luces se apagaron y pasadas las 22:30 horas apareció The Police en pleno. El baterista Steward Copeland abrió con un golpe de gong para presentación impecable; Sting y Andy Summmers tomaron posición del escenario y saludaron con la canción 'Message in a bottle'.
Las torres laterales encendieron sus luces a la segunda canción 'Synchronicity 2', iluminando a las 50 mil personas que llegaron al Estadio Nacional con los colores institucionales del trío inglés.
'Entonces deben haber unas cien mil manos?', se preguntó Sting y el público iluminado hasta el final con rojo, azul y amarillo- respondió con aplausos en el tercer tema 'Walking on the moon'.
Si a esas alturas quizás se echaba de menos un poco de volumen en el aporreado bajo de Sting, el vocalista se echó al hombro la primera improvisación de la noche arrastrando un riff en las cuatro cuerdas que resumió de gran manera lo que es este Police 2007: una coctelera de reggae, rock y la maquinaria industrial aceitada al máximo. Sonido nítido y potente, hits y hits, y tres destrezas entregadas a la galería.
Los músicos se movían como hace 20 años: Sting con su registro intacto, Summers saltando sobre la batería y Copeland que sorprendió con su virtuosismo. El escenario de The Police tuvo en su fondo tres pantallas gigantes que proyectan al trío, dos que están a los costados del escenario, dos más levantadas en la cancha, y arriba una pantalla curva, todas ellas proyectando desde burbujas lunares hasta niños con cara de desamparados (sí, hasta con The Police, la demagogia solidaria tuvo lugar, pero con 'Invisible sun' sonando y colándose en un medley perfecto con 'Do, do, do, da, da,da', parecía un detalle).
La zampoña con que jugueteó Sting al comienzo de 'Walking on your footsteps', la versión épica de Roxanne, el liderazgo melódico y ruidista de Summers en 'So lonely' quien cada día se parece más a David Gilmour-, el final falso con 'I ll be watching you', y el cierre por lo alto, anfetaminado, de 'Next to you'. Casi dos horas en el cronómetro para un concierto eterno.
A la puesta en escena más esperada del año antecedió la presentación de músico californiano Beck, quien pasadas las 21:00 horas se posó en el escenario para mostrar su trabajo hasta las 22:00 horas.
Y si los comentarios del otro lado de la cordillera hablaban de un show apagado, el primer tema, 'Devil s haircut', fue una patada en la cabeza para los tres cuartos de público que ya ocupaban los campos del Nacional. 'Esta es nuestra primera vez acá y nos gustó mucho, nos gustaría quedarnos más tiempo y ojalá que podamos volver', dijo. Le cobraremos la palabra: 'Black Tamboirine' inusualmente eléctrico, 'I m think I m in love' (uno de los pocos de 'The information', para los que Beck casi pedía permiso, como si el contrato exigiera sólo hits), 'The New Pollution', y siga contando.
Beck se apoyó en una banda que, sabemos, improvisó entre amigos y cumplieron. Quizás al final, con 'E pro', los coros se demoraron en entrar. Pero Nigel Godrich se despedazó saltando en 'Lost cause', con su mandolina calzada a la boca. Porque hasta el intervalo que recogió tres canciones de su 'Sea Change' (2001) al hilo: 'Sunday sun', 'Paper tiger' y 'Lost cause', hacía sonar a Beck poderoso, ahí calzándose su disfraz a lo Kurt Cobain. Y eso que es su disco melancólico. Que vuelva. Y solo.
© La Nación
2007-12-05 SANTIAGO: Estadio Nacional / Recital de The Police: mejor a los 50...
Recital de The Police: mejor a los 50...
La palabra "único" se usa con demasiada facilidad para calificar conciertos de rock. Con The Police la condición es una verdad estadística. ?Cuántas bandas en el mundo pueden permitirse el lujo de iniciar un show con un tema del peso de "Message in a bottle"? ?Cuántos tríos encienden de este modo a 50 mil personas sin apelar ni a un instrumento electrónico? ?Cuántos ingleses al borde de los 60 años de edad acuden a trabajar con este entusiasmo?
También se abusa de la palabra "histórico", porque es una suerte por completo excepcional escuchar a una banda que salta de un hit universal a otro - es probable que estas canciones las pueda cantar hasta un vietnamita - y que recuerda en todo momento cómo se supone que era la receta original que tan mal vienen mezclando sucesivos imitadores. Quizás ni Police supo en los años '80 la revolución que suponía preparar por primera vez un reggae blanco, pero su sonido en vivo es la mejor forma de confirmar que ese brebaje mágico aún aturde porque es la mezcla original, la más pura, la esencial.
Luego de una hora de canto más rockero de lo esperado de parte de Beck, The Police se tomó el escenario del nacional junto a un impresionante despliegue visual con cinco nítidas pantallas de especial consideración con la galería, además de figuras abstractas y monocromáticas que se tomaban el entorno de Sting, Summers y Copeland en un alucinante microclima de luces y brillo.
Sting sabe castellano e invita al público a corear, y sonríe con el entusiasmo comprensible que puede sentir alguien que sabe que tiene rendidos a sus pies a las audiencia del lugar que sea. A su ego monumental le ha hecho estupendo volver a someterse a la contención de un trío: estas canciones no suenan ni la mitad de fuertes sin la ductilidad percutiva de Copeland y el brillo sobrio de Andy Summers. Pero, también, estas canciones suenan en vivo demasiado mejor de lo que esperábamos.
Las reuniones de bandas suelen ser algo lamentable. Los rockeros mayores de 40 años comienzan a dar pena. Las canciones de los '80 son divertidas, pero no emocionantes. The Police desmintió anoche ante 50 mil chilenos las cargas fatales con las que ha venido cargando su gremio. Dan ganas de inventar adjetivos nuevos para su talento.
© El Mercurio by Cristina Hynde